Hoy es domingo, es el día del Señor, día en que la comunidad cristina se reúne para celebrar su fe y para encontrase con los demás hermanos. Aunque dada la situación que vivimos por la pandemia, nuestros templos sólo pueden ser usados al treinta por ciento de su capacidad y con todos los protocolos de sanitización. Pero la Iglesia y la fe siguen vivas; pronto, muy pronto Dios nos concederá poder reunirnos de nuevo con toda la libertad y espontaneidad necesarias para ofrecer a Dios nuestra acción de gracias.

            Por lo pronto aquí estamos en el séptimo día de nuestro Capítulo. Hemos trabajado con mucho entusiasmo, con mucha fe y confianza en el Señor, hemos querido dejarnos guiar por el Espíritu. Hoy será un día muy especial, por la tarde elegiremos a los hermanos definidores, el ambiente parece tranquilo y muy propicio para hacer una elección serena, sin apasionamientos ni intereses mezquinos.

            Como cada maña a las seis y media ha pasado ya Luisito sonando la campana que nos anuncia que el descanso termino y que ya es hora de comenzar las actividades, aunque es domingo, la vida sigue y nosotros con ella.

Ya la luz surge en oriente

venció por fin a las sombras.

Todo ser vuelve a la vida

si tu Palabra lo nombra.

 

El sol es signo de Cristo.

Con aperos de labranza

y manos encallecidas

siembra vida y esperanza.

 

Se reflejan en su rostro

uno a uno los colores

y en los rostros de los hombres

los gozos y sinsabores.

 

¡Acompáñanos Hermano!

Hijo eterno de Dios Padre

y cúbrenos con el manto

de tu Santísima Madre. 

            Nos reunimos en la capilla para el rezo de oficio de lectura, laudes y el centro de nuestro día: la Eucaristia. Hoy la presidirá fray Norberto Herrera y concelebrarán fray Roberto Campos y fray Luisito. En verdad nos tocaba concelebrar a fray José Acevedo y a mí, pero como somos muy desafinados y no agarramos el tono ni correteándolo, pues preferimos buscar cada un suplente, que bueno que nos echaron la mano en la liturgia dominical porque hoy debía ser más solemne, con incienso y con más canto.

            En la homilía fray Norberto nos habló diciendo: “Me sedujiste”, es una bella expresión de amor; seducidos y enamorados de Dios. Dios nos seduce en el camino, en circunstancias casuales. “Me deje seducir”, es mi participación, mi conciencia de que puedo llegar a vivir el amor que me ofrece; Él ofreció algo y yo lo acepté. Pero hay situaciones que generan conflicto, cosas que tenemos que vivir en el vacío y la soledad, esto nos lleva a lo incierto, se trata de un amor que nos llega hasta los huesos. Jeremías es el profeta de la calamidad, el que anuncia lo que no es grato. Hacer la voluntad de Dios implica vencimiento y esfuerzo constante, hay un motivo, ese motivo es el amor seductor de Dios.

            Son las diez de la mañana, estamos en la Sala Capitular, este día el moderador es fray Martín Arriaga.

Comenzamos con la oración de san Francisco, del “Tu eres”. A mí siempre esta bellísima oración me ha parecido una oración en la que Francisco queda un tanto frustrado, pues ninguna palabra con la que él trata de expresar lo que es Dios, alcanza a expresarlo plenamente y por eso después del primer tú eres, viene un segundo tú eres y luego otro y otro más, porque así es Dios, inefable. Cualquier palabra con la que tratamos de expresarlo, ciertamente lo expresa, pero a la vez lo oculta. Solamente la Palabra hecha carne lo expresa de manera perfecta.

            En seguida tuvimos el pase de lista, la lectura de las dos actas de las sesiones anteriores, la votación definitiva sobre las actividades con que responderemos como provincia a los signos de los tiempos. Pero antes de la votación tuvimos una buena explicativa por parte de fray Alfredo Villagrán y fray Sergio Durán sobre el tema.

            Nuevamente aparecieron los problemas técnicos con las computadoras, pero pronto lo solucionaron los hermanos encargados de estos asuntos y se puedo realizar la votación sin mayores problemas.

            Vino luego la información de fray Gerardo Frausto sobre las obras provinciales y sobre el estado legal de las propiedades de la Provincia.

            Se cumplió además, con lo establecido en los Estatutos sobre la institución del Consejo Plenario de la Provincia

            Después de esto, fuimos a los grupos para realizar así el sondeo para la elección de los hermanos definidores, cada hermano elegiría seis nombres y luego nos reunimos en la Sala Capitular para hacer el recuento de los votos. Esta votación es solamente un ensayo, es un sondeo para darnos una idea aproximada de quienes pudieran ser considerados como candidatos.

            Antes del recuento, Fray Bernardo Moya nos comunicó a la Asamblea un mensaje del Ministro General en que nos saluda y nos desea éxito en nuestro Capítulo.

            Por la tarde, como a las cuatro, comenzamos con la votación para elegir a los definidores, fue un proceso muy tardado pues había que elegir a seis hermanos y en esto nos llevamos nada menos que diez y siete votaciones.

            Después de la elección pasamos a la bendición de las nuevas habitaciones de esta Casa para Capítulos y de la nueva capilla de la misma. Luego el rezo de vísperas y la cena.

            Así fue como con la gracia de Dios llegamos al fin de este séptimo día de nuestro Capítulo.