Loado seas mi Señor, por el aire, el nublado, el sereno y todo el tiempo. 

Por Fray Jorge Fraustro, ofm.

Viernes 28 de agosto, quinto día de nuestro Capítulo, son las cinco de la mañana, todo está todavía en silencio, nos espera un buen día de trabajo. Hoy la Iglesia celebra a san Agustín, un gran santo y doctor de la Iglesia, es realmente cierto lo que nos dice el himno de doctores de la Iglesia en oficio de lectura:

Hondo saber de Dios fue vuestra ciencia,

su espíritu de verdad os dio a beberla

en la Revelación, que es su presencia

en velos de palabra siempre nueva

 

            Son ya las seis y media y ya se oye a fray Luisito recorre la casa anunciando con el toque de campana la hora de dejar la cama y prepararnos para comenzar el día en la alabanza de Dios con los salmos y el sacrificio del Señor en los altares de todas las iglesias que hay en todo el mundo. El día amaneció fresco a causa de la lluviecita de ayer.

Loado seas mi señor

 por el aire, el nublado, el sereno y

todo tiempo.

 

            Con mucho ánimo comenzamos este día que generosamente Dios, el Señor del tiempo y de las horas nos regala.

            Hoy la misa la presidió fray Jafet, intencionalmente no le pongo apellido, porque seguramente es el único con este nombre tan especial. Concelebraron con él fray Enrique Muñoz y fray Gerardo Salgado. En el oficio de lectura participaron con la lectura bíblica fray Bernardo Moya y con la lectura patrística fray Arturo Ríos.

            En la lectura patrística se leyó un pasaje de Las Confesiones de san Agustín donde este gran mastro y doctor nos habla de Dios como una luz que ha de iluminar nuestra alma; Dios es un alimento para adultos, crece y me podrás comer. Tarde te amé, Señor tarde te amé… Que delicia escuchar la palabra nacida del corazón de un hombre tan santo y tan humano con san Agustín.

            En la homilía, fray Jafet nos decía que cada día es una nueva, única e irrepetible oportunidad de vivir y experimentar el amor de Dios. Desde nuestro bautismo tenemos esta experiencia del amor de Dios. ¿Cómo hemos cuidado y fortalecido ese amor? ¿también nosotros lo hemos olvidado por otros amores? Hay dos caminos, uno el de la espera atenta, como las vírgenes prudentes y otro el de la apatía y el poco compromiso. Dejémonos iluminar por la luz del Espíritu, en nuestro trabajo en el que nos hemos comprometido, dejémonos iluminar y hagamos lo que el Espíritu nos diga en este Capítulo.

            Durante el desayuno me tocó compartir la mesa con fray Jafet, fray Javier Gordillo y fray Julio Negrete y hasta allí llegaron los de la comisión de sanitización a tomar la temperatura como cada día por la mañana. Dijo fray Jafet: Que bueno que me toman ahorita la temperatura, porque si me la hubieran tomado a la hora de la misa hubiera estado bien, pero bien frío de puros nervios. En verdad fray Jafet lo hizo muy bien, y yo escuche a fray Gerardo Crespo y a fray Sergio Durán, elogiando la participación de fray Jafet. ¡Gracias hermano!

          Hoy la mañana está nublada, no parece que vaya a llover, pero el clima es agradable. Al final de la misa fray Enrique Muñoz nos avisó que trabajaremos por grupos de las diez a las oncede la mañana, que responderemos las propuestas del ecónomo y que luego pasaremos al Plenario en la Sala Capitular.

            Son la once de la mañana, estamos ya en la Sala Capitular, comenzamos con la invocación al Espíritu Santo. Fray Enrique presenta la agenda del día.

  1. Pase de lista. Todos presentes, sólo falta fray Juan Ramírez que sigue al pendiente de fray Eulalio Hernández que continua delicado de salud
  2. Lectura corrección y aprobación de las actas de las dos sesiones anteriores.

            Sigue el buen ánimo entre los hermanos, aunque ya nos dijeron que por la tarde el trabajo será más pesado, pero ya veremos, por lo pronto hay buen ánimo…

            Es la una de la tarde pasamos a la votación orientativa de las propuestas del ecónomo; como siempre, hubo algunos asuntos que aclarar, pero nada que nos detuviera por mucho tiempo. De aquí a la capilla a rezar la hora intermedia, luego un buen aperitivo en el que hubo mezcal y tequila y otras bebidas; los que, como yo, son tequileros y mezcaleros, le agradecimos a Dios y a los hermanos que nos proveyeron de tan deliciosas bebidas. En la comida hubo carnitas esto se puso bueno; gracias nuevamente por estos alimentos que la Providencia nos ofrece por medio de generosos bienhechores.

            Hoy también en nuestro Capítulo se habló mucho de la necesidad de evangelizar el mundo juvenil, de optar por los jóvenes, de que la Iglesia y que nosotros como provincia tenemos que optar y acoger a los jóvenes, yo creo que eso está muy, pero muy bien. Solamente que falta la otra parte; la iglesia opta por los jóvenes, pero ¿los jóvenes optan por la Iglesia?

            Una vez el Señor Jesús opto por un joven, lo llamó, le dijo: Sígueme.  Y se trataba de un joven bueno, que frente a frente le pudo decir al Señor, y con toda verdad: “He cumplido los mandamientos desde niño”. Y el Señor no le dijo eres un mentiroso, eres falso, hipócrita. No, aquel joven era sincero. Pero al final aquel joven no quiso optar por Jesús… y se fue muy triste…

            Terminamos hoy nuestro día con el rezo de viacrucis en la Sala Capitular, luego la cena, con un buen rato de convivencia, aunque parece que ahora terminamos pronto porque comenzó a llover y como las mesas están en el patio de una manera un tanto improvisada, pues como que no nos quisimos mojar.

           Así llegamos con el favor de Dios al final de este quinto día de nuestro Capítulo.

 

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