Misa de apertura y primeras sesiones

Por Fray Jorge Frausto, ofm

 

            Hoy el Señor Dios nos ha dado la gracia de iniciar este nuestro capítulo provincial 2020, un evento del todo especial dada la circunstancia que atravesamos por la pandemia que azota a todo el mundo; todos con cubrebocas y tratando de guardar la sana distancia al mismo tiempo que los encargados de la salud nos recuerdan que debemos usar frecuentemente el gel antibacterial, aunque yo no entiendo por qué, si el causante de la pandemia es un virus lo queremos atacar como si fuera bacteria.

            Los hermanos capitulares y los oficiales del capítulo fuimos citados a las 9:00 horas del día 24 de agosto en nuestra casa de El Pueblito, allí donde nuestra madre, María santísima, nos recibe y nos consuela, donde nos bendice y nos recuerda siempre aquellas palabras de las bodas en Caná de Galilea: “Hagan lo que él les diga”.

            A las 9:15 minutos comenzamos con la procesión hacia el templo del santuario donde celebraríamos la misa de apertura; antes de esto el Ministro dio lectura a la declaración de inauguración de nuestro capítulo y la cesación de todos los oficios. Al iniciar la procesión comenzamos con el canto del Veni Creator y al llegar la procesión al templo el coro, comenzó nuevamente el mismo canto con el que invocábamos la ayuda, el auxilio y la presencia del Espíritu divino en estos trabajos que buscamos nos lleven a renovarnos y a vivir nuestra identidad de frailes menores en medio del mundo y al servicio de la Iglesia.

            Para la celebración eucarística los liturgistas prepararon el esquema y las lecturas de la misa del Espíritu Santo. Algo un tanto novedoso fue el pase de lista de los hermanos capitulares ya dentro del templo, dando así inicia a la primera sesión de nuestro capítulo.

            Fray Flavio Chávez, nuestro Ministro provincial, presidió la celebración y como concelebrantes principales participaron fray Gerardo Frausto, Vicario provincial y fray Juan Ramírez. En la homilía, fray Flavio nos habló de la paz que Cristo resucitado deseó a los discípulos en su aparición el mismo día de la resurrección. La paz es la presencia de Dios en nuestra vida, nos dijo el ministro, es vivir la presencia y la cercanía de Dios. Él dijo haber experimentado la cercanía de Dios en cada momento de su servicio a la Provincia, pero nos señaló algunos momentos especiales.

El primero: al inicio de su ministerio, al sentir la responsabilidad de guiar a los Hermanos, y cómo esto le fue más llevadero al sentir la ayuda y el apoyo del hermano vicario fray Gerardo Frausto, lo mismo que de los hermanos definidores a quienes calificó como hombres llenos de la sabiduría de Dios.

En segundo lugar, señaló la experiencia que vivió en los momentos cuando el Señor llamó a su presencia a muchos de nuestros frailes a lo largo de estos tres años, nos dijo que es como si la Provincia se expandiera, se expandiera tanto por la gracia de Dios que de hecho llega hasta el cielo, donde están ya nuestros frailes de Michoacán.

Un tercer aspecto fue, nos dijo, que Dios siempre se adelanta en los planes y proyectos, siempre nos “primerea”, señaló, usando una expresión del papa Francisco. Dios siempre va un paso adelante.

Es estos tres aspectos dice el ministro haber sentido y vivido la presencia y la cercanía de Dios, eso es la paz que Cristo anuncia y desea a sus discípulos.

            Inmediatamente después de la misa tuvimos la segunda sesión, al iniciar, fray Mario Cabrera nos dio una muy buena explicación sobre los objetivos y las metas de nuestros trabajos durante estos días, lo mismo que la metodología que usaremos en los temas a estudiar. En seguida, pasamos a la revisión y aprobación del Reglamento del Capítulo, esto no llevó bastante tiempo pues es muy necesario afinarlo bien porque de esto depende el buen funcionamiento del mismo y la validez de sus conclusiones.

            Luego nos trasladamos a Celaya a la casa fray Bartolomé Laurel donde nos alojaremos durante estos días y donde se tendrán los trabajos capitulares. La comisión de “sanitización” nos “sanitizó” inmediatamente al llegar. Por cierto, que desde la llegada al santuario fray Julio Franco encargado de la comisión nos aplicó un cuestionario con algunas preguntas sobre nuestro estado de salud en la última semana y luego nos tomó la temperatura, todo esto como medidas preventivas para evitar cualquier contagio. Apenas llegamos a Celaya tuvimos la comida en un ambiente en verdad fraterno y con el deseo de hacer cada uno nuestro mejor esfuerzo en bien de la Fraternidad Provincial.

            Después de la comida nos asignaron a cada uno nuestro cuarto. Vale decir que la Casa fray Bartolomé Laurel ha sido acondicionada para este evento. Entre otras cosas lo que es la capilla sirve ahora como Sala Capitular y se construyeron cuartos en donde eran los dormitorios de los estudiantes del seminario Pío Mariano.

            A las 16:00 horas tuvimos nuestra sesión en la Sala Capitular iniciando con la instrucción de los oficiales del capítulo sobre el uso de las computadoras que cada capitular tiene en su escritorio, y luego de esto la entronización del libro de los evangelios, que presidirá nuestras sesiones.  Terminado esto vino el informe del ministro Provincia sobre el estado que guarda la Provincia después de este su primer trienio.

El informe en verdad fue muy realista, retrata nuestra realidad en la que hay muchas cosas que ensombrecen nuestra vida provincial en los aspectos de la vida con Dios, nuestro servicio a la Iglesia, nuestra fidelidad al carisma y nuestro testimonio como consagrados.

Hubo un tiempo para comentarios sobre el informe por parte de algunos hermanos; en general todos opinaron que el informe es objetivo y que las cifras son reales, aunque, en algunos aspectos sean terriblemente dolorosas.

Después, fray Gerardo Frausto no presentó algunas estadísticas sobre la Provincia. Visto así en números parece que el futuro no es muy prometedor, las vocaciones son cada vez menos y la edad promedio va en aumento.

            Continuamos con el trabajo distribuidos en equipos para estudiar las propuestas derivadas del informe del ministro.

            Llegó el momento de la oración de Vísperas, la cual hicimos con el método del ritmo de la respiración, fue un momento muy sentido, lleno de fe, de entrega y de gratitud.

Después de la oración vino el momento de la cena y la convivencia.

            Así, con mucha ilusión, con la confianza en la Providencia Divina y en su infinita misericordia, llegamos al final de este primer día de nuestro capítulo.

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