MISA EXEQUIAL

DE FRAY SALVADOR MEJÍA MUÑOZ, OFM.

 

Por Fr. Francisco Javier Amézquita, OFM.

 

         Después de ocho días de haber despedido los restos mortales de Fr. Marcos Hernández, volvemos a congregarnos los frailes de esta Provincia para presentar una nueva ofrenda al Creador de la vida; ahora es a Fr. Salvador Mejía, “Fray Chavita”, a quien el Señor le llamó para la vida eterna el sábado 27 de octubre de 2018 a las 7:30 de la noche.

         La Eucaristía se celebró el lunes 29 en el Santuario de la Virgen de El Pueblito, lugar de su última residencia; ahí llegamos los hermanos para darle el último adiós. La Misa presidida por Fr. Gerardo Frausto, Vicario Provincial, y concelebrada por alrededor de 50 sacerdotes. El servicio coral estuvo a cargo de los hermanos estudiantes de Filosofía y parte del coro de la Parroquia de Acámbaro, dirigido por el Padre Fr. Abel Perea.

         “Mi alma está sedienta de Dios”, fue la frase con la que el P. Gerardo Frausto inició la homilía para enfatizar que Fr. Chava tuvo que haberla pronunciado en infinidad de ocasiones por sentir sed y necesidad de Dios para vivir en plenitud. Por lo mismo, le decimos nuestro Buen Padre: “Gracias por tu vida”, pues fuimos enriquecidos con la vida de Fray Chavita. Su riqueza, como la de cada hermano, transforma nuestra realidad.

         Estas palabras iluminan este acontecimiento de fe, aunque no deja de ser doloroso. Es de fe, porque llegó la hora del Padre para Fr. Chava; así será, también, la historia de cada uno de nosotros. A pesar de que al final parecía que se recuperaba, el Señor le tenía ya su hora.

         Fr. Chava participó de la vida de Cristo, pues fue una semilla vivificante. También, lo somos cada uno de nosotros: una semilla de Dios, capaz de dar vida, que brota renovándose día con día. Cuando la persona acude a la fuente de vida ahí se renueva.

         Al final, la voluntad del Padre es darnos la vida eterna, pero será una realidad cuando hay muerte manifestada en el servicio de amor a los demás; es la dinamicidad de la semilla que da nueva vida.

         Fr. Salvador fue sembrando virtudes por los lugares donde vivió. En las comunidades donde estuvo siempre preguntaban por él: “¿Cómo está Fray Chavita?”

         Entregó, también, su vida a través de la hermana enfermedad haciéndolo por los hermanos. Con esto, vemos que la vida de Dios no tiene limitantes.

         Tenemos la certeza que todo lo que sembró quedó en nuestro corazón con una presencia espiritual; ya contempla el rostro de Dios platicándole de sus hermanos de hábito y de carne.

         Servicial, obediente, fraterno, así vivió su vida. Su testimonio, como el de muchos hermanos, son un tesoro para los demás.

         Agradecemos a Dios por la vida de Fr. Salvador; a su familia por compartirlo con nuestra Provincia; a esta fraternidad de el Santuario por cuidarlo y alentarlo; a sus amigos y parientes que siempre oraron por él.

         Pedimos a Dios que sea Fray Chava como grano de trigo sembrado en la tierra para que siga dando fruto, pues la vida es un don de eternidad.

         Casi para terminar la Eucaristía, se leyó una carta enviada por Fr. Flavio Chávez García, Ministro Provincial, donde enviaba un saludo y unas palabras de aliento para los religiosos y la familia de Fr. Chava. Él se encuentra en Argentina participando de la reunión de la UCLAF.

         Al finalizar, el féretro con los restos de Fr. Salvador fueron llevados por algunos frailes a la carroza que lo trasladaría al panteón municipal de El Pueblito, Qro.