FUNERAL DEL PADRE

FRAY MARCOS HERNÁNDEZ AMÉZQUITA, OFM.

 

Por. Fr. Francisco Javier Amézquita, OFM.

 

            Nuestra hermana la muerte corporal ha visitado a nuestra Provincia de nueva cuenta; el sábado 20 de octubre, el Señor ha tomado para sí a nuestro hermano el Padre Marcos Hernández quien moraba en la casa-enfermería Beato Fr. Bartolomé Laurel, de la ciudad de Celaya, Gto.

            La Misa exequial donde le dimos el último adiós se celebró en el Templo de San Francisco, de la misma ciudad de Celaya, el lunes 22 al mediodía y fue presidida por Fr. Flavio Chávez, Ministro Provincial; junto con él concelebraron alrededor de 25 sacerdotes y se tuvo la asistencia de hermanos de la Provincia, estudiantes de formación inicial y algunos familiares del “Padre Marquitos”, como cariñosamente se le decía en la fraternidad y entre los fieles.

            El P. Provincial mencionó en la homilía que la historia de cada uno de los frailes está hecha por inspiración del Espíritu Santo.

            Eso fue lo que motivó a los papás de nuestro hermano Marcos a llevarlo al Seminario Franciscano, a la Apostólica de la ciudad de Tarandacuao, Gto.

            Así como se dio el acontecimiento de su llegada al Seminario donde fue entregado por sus padres, así, hoy, su madre la Provincia lo entrega a nuestro Señor. A pesar de la tristeza de perder a un hermano, su madre, la Provincia, lo entrega aceptando la voluntad de Dios.

            La Provincia está agradecida con el Señor, porque nos dio en el P. Marcos a un fraile virtuoso. Esto nos lleva a afirmar que en la Provincia nuestro Señor sigue haciendo cosas buenas, como es el caso de nuestro hermano: Dios sigue haciendo frailes virtuosos.

            A la mitad de su vida, el P. Marcos se fue a África a predicar el Evangelio. Es de alabar que el fraile que fue su guardián, el P. Giacomo Bini, quien después fuera Ministro General, envió una carta a la Provincia, cuando el P. Marcos cumplió su estancia por aquellos lugares, agradeciendo la presencia de nuestro hermano en la misión, ya que fue una bendición para la fraternidad.

            Esas virtudes y méritos del P. Marcos no sólo los participó allá, sino, también, en la Provincia. Fue un hermano que construyó vida fraterna, un fraile que no expresaba maldad.

            Le agradecemos a Dios por este regalo de fraternidad que nos dio en el Padre Marcos, por eso afirmamos que se ha ganado el cielo.

            Agradezco a los hermanos que lo atendieron en su enfermedad y a su familia por su comprensión, amabilidad y respeto.

            Al finalizar la Eucaristía, los restos mortales del P. Marcos fueron llevados por cuatro frailes a la carroza que lo trasladó al panteón municipal a su última morada.

            Descanse en paz el Padre Marcos. Un abrazo hasta el cielo.