Asisten al 2º Encuentro Vocacional Franciscano

 J Voc Nov Dic 2013

on 35 jóvenes aspirantes a la vida religiosa se llevó a cabo el 2º Encuentro Vocacional Franciscano del nuevo ciclo en el Seminario Franciscano de Celaya, Gto. Del 29 de noviembre al 1 de diciembre, chicos provenientes de diversos puntos del país vivieron el carisma franciscano para discernir si consagran su vida totalmente al servicio a Dios y al prójimo.

 

En su primer día de encuentro los jóvenes fueron recibidos cálidamente por el Promotor Vocacional, Fr. Javier Gordillo ofm y su equipo de apoyo, los hermanos postulantes; en dicha jornada conocieron a nuevos chicos que tienen la misma inquietud vocacional y con las actividades y convivencia se adentraron a vivir el carisma franciscano.

 

Los Hermanos de la Orden de Frailes Menores que los apoyaron en su discernimiento vocacional fueron Fr. Saúl Galván, Fr. Abel Perea y Fr. Sergio Durán, compartiéndoles temas de formación y su experiencia. El primer día, por ejemplo, Fr. Sergio les dio consejos para ser auténticos cristianos durante la charla que tituló “Llamados a ser cristianos”, la cual fue enriquecedora y muy amena para los chicos.

 

Para adentrarse más a la vivencia de la vida religiosa, durante los tres días los participantes de este encuentro rezaron las oraciones de la Liturgia de las Horas, uniéndose así a la plegaria que la Iglesia hace diariamente y a la misma hora en diferentes puntos del mundo.

También mostraron sus habilidades en el deporte, el juego y el trabajo en equipo con las múltiples actividades programadas.

 

Del fin de semana, dos experiencias fueron significativas y formadoras para estos jóvenes: presenciar la bendición de una imagen de la Virgen de El Pueblito -Patrona de los frailes de la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán- que fue colocada en uno de los jardines del Seminario para custodiar a sus fieles seguidores, y convivir con las Hermanas Clarisas celayenses en su propio convento.

 

La jornada culminó el domingo con la comida de despedida, seguida de abrazos fraternos y el deseo de que en unas semanas se vuelvan a reunir a confirmar su adhesión al llamado que Dios les hace día a día.