Encuentro provincial 2016 con motivo de la Navidad.

Miércoles 28 de diciembre de 2016.

El día de hoy, la Provincia Franciscana de san Pedro y san Pablo de Michoacán se reúne como fraternidad para celebrar el grande amor de Dios a la humanidad, cuya Palabra se encarnó y nació de la Santísima Virgen María. Como el festejo de una familia suele ser en la casa de la madre, esta gran familia también acude a la casa de nuestra Madre, Santa María del Pueblito, quien con amor maternal ha promovido la adoración y el amor a su Divino Hijo en esta Provincia.
La celebración dio inicio con un momento de oración presidido por el Ministro Provincial, Fr. Eduardo López, en punto de las 11:00 hrs., en el Santuario; el tiempo dedicado a la oración fue un tiempo que permitió a los presentes contemplar a Dios en su Palabra y venerar al Niño Jesús en su imagen sagrada.

Después de estar ante la presencia de Dios en su templo, llegó la hora de buscarlo en los hermanos, para lo cual fue muy útil la divertida presentación que realizó el payaso ´Yorsi´ y un grupo de ´zanqueros´, en el estacionamiento del Santuario. Hubo oportunidad de bromear, jugar, competir, pero, sobre todo, de interactuar de manera graciosa con los hermanos.

Posteriormente llegó la hora de la comida. El numeroso grupo de hermanos pronto se dio cita en la huerta del convento; ahí se ofreció a los presentes una rica variedad de comida típica; pero, seguramente, lo más esperado fue la oportunidad de compartir la mesa con algunos hermanos para compartir con ellos, de manera más relajada, las experiencias personales que deja el encuentro con Dios al celebrar su Natividad.

El final se acercaba, y el padre Fr. Hugo Córdova invitó a pasar por su regalo a todos aquellos que tenían alguno de los boletitos numerados. Fue evidente la emoción con la que acudieron los agraciados en busca del presente que el Niño Dios les daba por medio de los hermanos.

Así, a pesar del agradable ambiente generado en ese encuentro fraterno, el festejo tuvo que terminar. Entregados los regalos, repartido el pastel y después de un inigualable momento de encuentro, cada uno de los asistentes comenzó a despedirse y alegré volvía a su respectiva fraternidad. Eran pasadas las 3:00 p.m. cuando cada uno emprendió el viaje de regreso. Que Jesucristo, Palabra de Dios encarnada y su santísima Madre bendiga a esta Provincia y la haga próspera en su misión evangelizadora.

Fr. Jesús Eduardo Cordero Cordero